Temprana nieve finales de septiembre. Hojas del ocaso cayeron a la tierra. Plumas de angeles flotando por el aire. Es un año de triste invierno.
Silencio viento, caricias de un suave adios. Fuego de madera, danzando en la atmósfera. Agua helada y blanca velando rojas tumbas. Dime por qué Este trágico otoño
Dicen que la nieve son lágrimas de la muda tormenta que llora. Cuenta quejas a la montaña, a quién sino, Soledad.
Princesa de lágrimas tristes que contempla la lejanía, aquel campo de batalla, maligno paraíso de matanza donde fue una vez encarcelada. Princesa de lágrimas tristes recuerda cómo murió su héroe, luchando entre mil armas afrontando contra cien lanzas. Princesa de lágrimas tristes que contempla la lejanía aquel campo de batalla bello infierno de ardientes rosas, donde sobrevivió junto a él bajo amparo de su muerte.
Princesa de lágrimas tristes Caballero de buena honra, protector. Ensangrentando la arena en nubes, atravesado por flecha invisible, aún defendiendo por su amada sin caso a sus suplicios. “¡No juguéis por mi la vida! Dejad que corra mi destino, si tendré que morir, que así sea.
Cayó el valiente caballero al llegar al pie del castillo. Clavando sus miradas de mar a las lágrimas de las violetas, le hizo su última promesa. “En las próximas vidas, seré tu caballero, eternamente. Princesa de lágrimas tristes, no olvidará jamás esas palabra ligero eco de su alma; no olvidará jamás ese hombre que por ella murió en sus abrazos.
Princesa de lágrimas tristes encerrada en su torre, contemplando la lejanía aquel campo de batalla. “Detén vuestro paso, pronto os acompañaré.” Princesa de lágrimas tristes flotando a costa del precipicio. Princesa de lágrimas tristes hundida en el mar azul
Princesa de lágrimas tristes. Caballero de elegante pasión. Mira a la lejanía, donde sangró el amado. Mira allá a lo alto La torre del rey Llanto. Contempla el campo de batalla, desierto de rojas rosas. Ese lago frente el castillo, son de ella esas aguas, Lágrimas tristes.