Anoche soñé que conversaba con Peter Pan; ya no era un muchacho sino un joven hombre, maduro y corpulento. -Pensé que los seres de Nunca Jamás no envejecían- Dije -Y así es- afirmó ése sin la minima duda. -Pero…-sospeché-¡Tú has crecido! Se supone que no quisiste volver con Wendy porque no queries crecer. Peter no me respondió en seguida, se golpeó ligeramente la frente con las cejas encogidas durante unos minutos y al rato me preguntó -¿Has visto alguna vez un anciano de sesenta años con una sonrisa tan vivaz como la de un niño? -Mmm…de cincuenta si. -¿Y dirías que esa persona ha envejecido?
Al despertar esta mañana, me sentí vieja porque carezco de esa sonrisa
Señor, anoche soñé que un malvado demonio perseguía mi vida y la de mi amiga, que pareció ser mi conciencia protectora. Huíamos del demonio, entre callejones de una ciudad urbana, despoblado, carente de subsistencias. Los edificios cubiertos de finas capas de humedad, verdosas; campos abandonados y carreteras deshechas. En un momento críamos haber escapado de su vista, fue cuando llegamos a un campo de construcción, desusado. El cielo estaba gris, no sé si eran nubes o atmósfera restante de bombardeos. De pronto vi al demonio pegando a un hombre, no lo conocía, me acerqué, entonces pude ver que aquel que recibía latigazos era la persona a la que todavía no he olvidado, aún después de haber diluido ese angustioso amor por él. Me acerqué más para recibir los golpes por él, pero la amenaza del arma me dio miedo y me retiré. ¿Fui cobarde?, ¿o hipócrita amorosa? Dios mio. Pocas veces en mi vida he sentido ese dolor tan traumática. Veía cómo rozaba despiadado su piel el azote, mientras gritaba a no mas poder, ¡¡¡No!!! Mi cuerpo se encogía por los pinchazos que percibía en el corazón; tuve sensación de lágrimas invasoras por mi rostro, mas sólo recuerdo gesto liso de suplicio y desesperación. “No sé si las estrellas oyen o leen mis palabras, ni si la Luna te llevaría voces mías cuando desplace hacias tus tierras la próxima noche; pero renuncio, ser vampírico, mi pasado rencor hacia ti. Debo reconocer, Luzazul, que cada vez que pienso en ti, la nostalgia es más profunda aunque más lejana y no me lo explico, ¿por qué?. Quizás sea como me respondiste, 'es el destino'.Quiero que sepas, nobleza de la luna, que en mi memoria, pervives." Señor del cielo y angeles, conozco a ese demonio y eso me inquieta. He imaginado varias veces la escena y me han humedecido las pupilas, ¿Es extraño? “¿Fue un sueño? Gracias por tu amor incondicional”
Princesa de lágrimas tristes que contempla la lejanía, aquel campo de batalla, maligno paraíso de matanza donde fue una vez encarcelada. Princesa de lágrimas tristes recuerda cómo murió su héroe, luchando entre mil armas afrontando contra cien lanzas. Princesa de lágrimas tristes que contempla la lejanía aquel campo de batalla bello infierno de ardientes rosas, donde sobrevivió junto a él bajo amparo de su muerte.
Princesa de lágrimas tristes Caballero de buena honra, protector. Ensangrentando la arena en nubes, atravesado por flecha invisible, aún defendiendo por su amada sin caso a sus suplicios. “¡No juguéis por mi la vida! Dejad que corra mi destino, si tendré que morir, que así sea.
Cayó el valiente caballero al llegar al pie del castillo. Clavando sus miradas de mar a las lágrimas de las violetas, le hizo su última promesa. “En las próximas vidas, seré tu caballero, eternamente. Princesa de lágrimas tristes, no olvidará jamás esas palabra ligero eco de su alma; no olvidará jamás ese hombre que por ella murió en sus abrazos.
Princesa de lágrimas tristes encerrada en su torre, contemplando la lejanía aquel campo de batalla. “Detén vuestro paso, pronto os acompañaré.” Princesa de lágrimas tristes flotando a costa del precipicio. Princesa de lágrimas tristes hundida en el mar azul
Princesa de lágrimas tristes. Caballero de elegante pasión. Mira a la lejanía, donde sangró el amado. Mira allá a lo alto La torre del rey Llanto. Contempla el campo de batalla, desierto de rojas rosas. Ese lago frente el castillo, son de ella esas aguas, Lágrimas tristes.
Esos mismos acordes rodeando en mis oídos repitiendo… Sabios divinos decidme que mis sueños mienten que no tienen que ver ni con la realidad ni con mis represiones ni mis deseos ni futuro o presente. Las quintas y octavas siguen sonando en mi mente con los tic-tac, acompañandome. Rezar que todo irá bien, por él he de vivir. Notas arpegiadas, golpes leves y agudos, no expresan nada explícita, lo podéis oir ¿verdad?
Tanto miedo de ser defraudada, Ahora que creía que acababa de momento, que era hora de ausencia; cómo debo responder ante una sensación descubierta que hasta ahora, no conocía.
Quan bello sarcasmo Finalmente son esas desconocidas represiones las que me fracasan Sentir pérdida de alguien que nunca tuve, de quien nunca encapriché amor, sino pura amistad. Esta extraña tristeza que me impulsa a llorar, corrientes de angustia. Es esta situación desesperante que impide reaccionar. Náuseas incomprensibles me vuelca, ¿dónde estaba mi conciencia? Cuando ese apego que hace sentir Vino sin ida ni vuelta.
A continuación ¿cómo he de explicarme? De repente Me siento traicionada, yo sola me he engañado sin voluntad alguna. ¿Seguirás creyendome cuando te diga te quiero? Puedo confesar que jamás te mentí. Esto estaba excluido para nada formaba parte de mi juego de adivinanzas.
No encuentro medio de expresión para mi estado de este instante no hay melodía melancólica que supere mi vacío dolor mi confuso sentimentalismo.
No es que quiera rechazar Es un simple no sé cómo enfrentarme. Dadme segundos largos, volveré en cien milagros.